TESTIMONIO HOMBRE DIVORCIADO

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Cuando ayer mis amigas Bea y Ana me propusieron escribir algo al respecto de mi forma de ver y de sentir el divorcio desde mi experiencia, lo primero que pensé fue que quizá lo que pudiera escribir fuera demasiado emotivo y negativo para colgarlo en un blog público.

Sin embargo, después de un rato pensando sobre mis sensaciones tras haber pasado un divorcio, me dí cuenta de que esto no era para nada así, sino que mis apreciaciones serían personales, pero finalmente optimistas.

Las primeras emociones que tuve cuando se produjo la separación física de la que después sería mi ex mujer fueron quizá contrapuestas y puede que poco coherentes. Debido a la degradación de los sentimientos que sentíamos el uno por el otro, en el momento de separarnos sentí un gran alivio, de quitarme un peso de encima.

Pero por otro lado, sentí emociones negativas muy diversas:

Una gran sensación de vacío por el cambio de rutinas, porque la casa se había quedado sola, porque el camino que era tu proyecto de vida en común se había bifurcado, y me tocaba andar por zonas desconocidas, y hasta hace poco ni siquiera imaginadas.

Una gran preocupación por si seríamos capaces de no tirarnos los trastos a la cabeza, y acabar nuestra historia de una forma civilizada y con sentido común, sobretodo en mi caso en el que hay un hijo común.

Una deslealtad a lo que habíamos un día soñados juntos, derivada quizás del hecho de que la que después sería mi ex mujer había estado convaleciente varios años de una enfermedad de cierta gravedad, y yo la había estado cuidando; y una deslealtad a nuestro hijo y a lo que siempre nos habían metido en la cabeza desde pequeños que era una familia.

Una tristeza derivada probablemente del desgaste en la convivencia, por una infidelidad que yo sufrí durante la enfermedad de mi ex, unido a un sentimiento de sentirte algo tonto. O demasiado bueno. Ya se dice que de bueno a tonto hay un paso. Y es cierto, pero cada cual es como es.

Y una vergüenza o pudor, puede que incomprensible, para explicar lo que había pasado a mis padres, y a mi hijo.

Ahora, después de un tiempo del divorcio, con la distancia y temple que ese tiempo nos proporciona, la sensación es muy distinta, y pienso que he dejado atrás todos aquellos sentimientos que en un principio me atenazaban, tras un lógico periodo de “luto”.

La primera lección que aprendí es que el amor no entiende de lealtades. El amor o existe o no existe. Y en mi caso el amor un día desapareció. Y está claro que convivir con alguien a quien ya no quieres es un infierno en vida.

Por otro lado, la experiencia del divorcio me hizo conocerme mejor y crecer como persona. Descubriendo fortalezas y debilidades que no conocía de mí mismo, y dándome la oportunidad de mejorar como persona, y de tener más claro qué quiero y qué no quiero en mi vida.

Y finalmente, una vez superados todos esos sentimientos negativos, y pasada la página, me doy cuenta de que el divorcio era la mejor de las soluciones que pudimos tomar puesto que es una nueva oportunidad en la vida para ser tú mismo, para ser feliz, y para disfrutar de una vida en solitario o en pareja lo más plena posible.

Y lo más importante, me atrevo a decir que es lo mejor que nos pudo pasar en aquel momento a mi hijo, a mi ex, y a mi mismo.

Autor del escrito: David R.

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2 comentarios
  1. El divorcio solo se puede entender y comprender solo cuando lo experimentas en carne propia porq en mi caso específico siempre juzgue sobre otras personas y q dura lección me dio la vida cuando me toco a mi y todo fue realmente diferente a lo q yo sojusgaba sobre de otras persona
    Me arrepiento de aver opinado acerca de esto y espero no volver a cometer el mismo error y mucho ánimo a los recientemente divorciados q tanta falta nos hace gracias

    • Muchas gracias por animar a nuestros gran grupo de personas que lo está pasando mal.
      La verdad es que tienes mucha razón, esta experiencia sólo se puede comprender cuando se vive.
      Un saludo.

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